
Los oleajos de enero ocasionaron que que muchas reservas hoteleras sean canceladas, trasladando un impacto en cadena a los restaurantes de la zona y guías turísticos, indicó la Cámara de Turismo y Comercio Exterior de Paracas (Capatur).
Tras los oleajes anómalos en Paracas (Ica), el movimiento turístico en dicha zona en enero solo fue el 70% del que había en el mismo mes previo al inicio de la pandemia (año 2020), y en lo que va de febrero los turistas que llegan a la zona equivalen al 90% de los que llegaron en febrero del 2020, informó la Cámara de Turismo y Comercio Exterior de Paracas (Capatur).
Las faltas de advertencia ante los oleajes anómalos ocasionaron que muchas reservas hoteleras sean canceladas, trasladando un impacto en cadena a los restaurantes de la zona y guías turísticos, indicó.
El presidente de Capatur, Eduardo Jauregui, señaló que además de los oleajes, esta baja en lo que fue enero también respondería a otros obstáculos como el horario dispuesto para el ingreso a la Reserva Nacional de Paracas, a cargo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp).
En diálogo con Gestión, indicó que el ingreso es desde las 9:00 a.m hasta las 4:00 p.m, anteriormente estaba abierto todo el tiempo. Los ómnibus llegan desde las 7 de la mañana y se quedan estacionados esperando a que abran, ocasionando posibles contagios.
PUEDES VER:
Asimismo, indicó que a la fecha se encuentra cerrada la Marina Turística de Paracas, punto construido exclusivamente para los visitantes que van a las Islas Ballestas. La decisión de cerrar dicho embarcadero se da luego de un conflicto entre la empresa Ocean Planet, concesionaria, y la Municipalidad de Paracas, la que indica que no se cumplieron las cláusulas del contrato.
Otro problema persistente desde el 2017 es la falta de apertura del Aeropuerto de Pisco, el cual debería generar un movimiento de dos millones de turistas anuales, sin embargo, solo llegaron a 900,000 en el 2019.
Semanas perdidas en enero
Por el oleaje anómalo ocurrido el pasado 15 de enero y por la falta de advertencia de las autoridades, muchos negocios como restaurantes y operadores turísticos se vieron afectados durante dos semanas al no tener presencia significativa de visitantes. Esto explica el factor desencadenante de la baja de afluencia turística.
“Muchos turistas cancelaron reservas y los negocios perdieron dos semanas de trabajo. La demanda se contrajo una semana y la siguiente se retomó muy lentamente”, dijo Jauregui.
El presidente de Capatur consideró que enero no pareció ser un mes exitoso como debió haber sido ante las altas expectativas, ya que “solo se cuenta con apenas ocho semanas para la temporada de verano”, y el invierno no generaría el mismo movimiento económico.
Fuente: Gestión.pe





