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El camino de Rodrigo Fernandini para conquistar Nueva York con la comida peruana

Autor: 
Diario El Comercio

Rodrigo Fernandini creció en Chiclayo. Para ser más precisos en Pimentel, lugar que no solo le trae recuerdos de sus playas, sino también de los días en que su mamá iba a buscar el pescado fresco para cocinar. Esos serían sus primeros acercamientos con la cocina, su más grande pasión y la que hoy lo ha puesto ante los ojos del mundo con Artesano, un restaurante especializado en cocina peruana ubicado en unos de los barrios más importantes de Nueva York.

Pero antes de llegar a este punto de su carrera como cocinero, Fernandini recorrió un camino diferente. Ni las ollas, ni los fogones eran protagonistas en su vida. Por el contrario, fueron las cámaras de televisión, los programas de competencia como “Esto es guerra” y las pasarelas lo que le dieron cierta popularidad en el Perú. ¿Cómo cambia su rumbo y qué le espera a Rodrigo? Eso lo responde sin dudar.

“Creo que al final la vida es tan corta que lo que tienes que hacer es lo que te hace feliz y apasiona, si tú crees que puedes hacerlo, no importa lo que piense el resto, hay que darle con todo”, dice Rodrigo, justo antes de empezar a contar más detalles de su paso por la televisión. Él asegura que fue la búsqueda de dinero lo que lo llevó a tomar las oportunidades que se le presentaron.

“Fui Mr. Perú en 2012 y pude representar al Perú en Londres, quedé en cuarto lugar y fue una experiencia increíble. Es que cada vez que tengo la oportunidad de ser embajador o representante de mi país, se me infla el pecho y lo hago con mucha pasión y con toda mi energía”, cuenta Rodrigo, un año después el modelo ingresaría a “Esto es Guerra”, un ‘reality’ que le daría un espacio entre los fanáticos del show.

Sin embargo, su lugar era otro. “Siempre tuve esa semillita de cocinar en mi corazón. Ahora, la vida de cocinero es dura, sobre todo en el Perú. Entonces, no sabía qué hacer, lo pensaba y mientras tanto siempre cocinaba en mi casa, pero a los 19 me dije que la única manera de saber si es lo mío es haciéndolo”. Y así empezó esta aventura, recorrió hoteles y restaurantes ofreciéndose para ayudar en la cocina totalmente gratis.

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El sueño de cocinar

Luego de ser rechazado porque no tenía experiencia, un restaurante lo aceptó. “Desde el primer segundo en el que entré a la cocina viví la adrenalina, y la presión, y dije esto es lo mío”. Al principio solo le pagaban 900 soles, pero era lo que quería hacer y el dinero no era su prioridad, lo único que quería era explorar este nuevo mundo.

“Yo podía darme el lujo de pasar todo esto para poder aprender, cada vez que me entrenaba en un restaurante, miraba al chef e identificaba su especialidad y qué es lo que yo quería aprender de él. Yo estaba 100% seguro de que en un futuro yo iba a poder liderar mi propio equipo, de tener mi cocina, de poner mi visión y mi personalidad”.

Luego de confirmar que la cocina era lo suyo, empezó a estudiar en Le Cordon Bleu, en Lima, a la par seguía siendo el modelo y el chico reality. Ese tiempo fue duro, “necesitaba facturar”, así que no podía dejar nada. Hasta que terminó la carrera y supo que era momento de salir del país.

 

Un nuevo camino en los Estados Unidos

A los 25 años, alistó sus maletas y tomó un avión a California. Fue un 26 de abril, su número de la suerte. “Una vez que terminé mi carrera, necesitaba dedicarme 100% a la cocina, pero quería salir del Perú porque quería expandir mi mente y en todos los libros de cocina que leía, los grandes chefs habían salido de sus países, así que tomé la decisión”.

En California trabajó en restaurantes con estrellas Michelin, donde la presión es fuerte y los estándares son altos. Adega, especialista en comida portuguesa, fue uno de los restaurantes en los que trabajó, además durante la temporada en la que estuvo fue el año en el que fue reconocido con una estrella Michelin. También pasó por Madera, el restaurante de Rosewood Sand Hill en Menlo Park, este fue un sueño hecho realidad.

Durante cuatro años y medio no tuvo ningún fin de semana libre. “Yo estaba obsesionado y dispuesto a darlo todo por aprender. Fui a darlo todo. Tenía hasta tres trabajos”, uno de ellos precisamente era de comida peruana, pero no siempre fue tan solicitado, en la primera fecha que lanzó su menú degustación solo fue una persona.

“Yo alquilaba el café de un amigo, le dije que transformaba el café en un restaurante por una noche y hacía un evento. Trabajé un menú degustación de comida peruana, a mi primer evento fue una persona nomás fue. Fue una cosa deprimente, pero fue como una lección de vida para mí, porque estuve a punto de cancelar; sin embargo, fui y lo atendí. A esa persona le encantó tanto la comida que me contrató para su cumpleaños el siguiente fin de semana para noventa personas”.

Así empezaría a hacerse conocido el menú de degustación de Rodrigo Fernandini, de una vez al mes, pasó a dos veces y luego todos los sábados. Cuando ya se hizo más demandante entendió que era momento de renunciar a su trabajo diario, ya se sentía preparado para emprender.

“Me mandé y abrí un pequeño restaurante en San José de comida peruana, un local súper casual, lo hice porque quería ahorrar para cumplir mi sueño de tener un restaurante de ‘fine dining’”, dijo. Pero antes de que iniciara la pandemia se mudó a Florida porque necesitaba nuevos aires y empezar una historia nueva.

“No sabía qué iba a hacer, pero siempre estuve positivo. Entonces, por la pandemia, la NBA, prohíbe los viajes fuera de Estados Unidos a los jugadores, y el Toronto Raptors elige como base Tampa y me llaman para ser chef privado de Norman Powell, le cociné por cinco meses, nos hicimos amigos, luego fui chef de Pascal Siakam. Durante esta etapa junté dinero porque me pagaban muy bien”, explicó.

Pero tenía tanto tiempo libre que decidió crear una salsa que solo se vendería por e-commerce. Así nació Churri, una salsa vegana, sin gluten y hecha con ingredientes naturales como el culantro, ajos, vinagre, aceite de oliva, sal del Himalaya, entre otros. La salsa funcionó.

 

La comida peruana en el centro de Nueva York

Sus planes cambiaron cuando llegó la llamada de sus socios, la propuesta era abrir un restaurante en Nueva York de comida latina. “No me sentí listo para hacer comida de otros países, así que respondí que si bien Nueva York era un sueño para mí, yo quería tener la oportunidad de mostrar mi cultura, mi gastronomía, mi país”. Tras estas palabras, Rodrigo voló a Nueva York para negociar y así nació Artesano, en pleno corazón de Nueva York.

Para Rodrigo, Nueva York es una experiencia de vida increíble, no solo a nivel profesional, sino también como persona porque no ha sido fácil. “Sin darme la de mucho, porque aún tengo mucho por aprender, pero lo poco que he podido conseguir ha sido por mi propio esfuerzo”.

 

El otro Rodrigo

Rodrigo aún sueña con su espacio de cocina en la televisión, pero como no ha sido convocado, decidió crear su propio espacio en redes sociales. “Junté mis dos pasiones, me encanta enseñar y me encanta cocinar y me siento cómodo en cámara. Entonces me dije, vamos a hacer recetas y la verdad es algo que disfruto mucho. Además, leo los comentarios de mis seguidores que dicen que los estoy motivando a cocinar en casa, que se ve fácil y eso me gusta”, reveló.

Pero además del Rodrigo de redes sociales, el pasado 26 de abril se estrenó como papá. Sí, el mismo día de su cumpleaños y el día que siempre le pasan grandes cosas. Ser papá es el proyecto más grande de su vida y que le ha dado más fuerzas para seguir. “Ahora me siento extra motivado. Yo también estoy en pañales y así que estoy con mucha ilusión de seguir aprendiendo, de seguir avanzando y seguir motivando gente de mi querido Perú de que vaya por su sueño”, finalizó.

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Fuente: 
elcomercio.pe
Categoria: 
Restaurantes
Tags: 
Gastronomía
Restaurantes

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