
Desde su apertura en 2017, Panadería Central ha recorrido un camino de transformación en el dinámico escenario de las cafeterías limeñas. Lo que comenzó como una propuesta de corte tradicional, hoy brilla como un punto de encuentro para los amantes del café de especialidad. Su reputación se ha cimentado en una propuesta meticulosa, donde la calidad y el detalle son prioridad, destacándose también por su maestría en panadería y bollería.
En Panadería Central, el café de especialidad se define por el origen y la calidad del grano. Utilizan variedades como el Caturra Amarillo, cultivado en Cajamarca y Cusco a más de 1,800 metros sobre el nivel del mar. Jayme, fundador de la panaderia, explica que el tostado es clave: buscan destacar notas naturales como las florales o frutales, poco comunes para el paladar peruano, pero esenciales en esta propuesta sensorial.
Aunque el café lleva el protagonismo, la propuesta va mucho más allá. Desayunos completos, bollería fresca y una carta de sándwiches versátil complementan la experiencia. El pan, elaborado con masa madre y fermentación natural, resalta por su sabor, textura y beneficios digestivos. Entre los favoritos, destaca el de jamón de pavo con salsa de pimientos y aceite de oliva en focaccia.
Otro de los grandes atractivos de la propuesta es su bollería, que se ha ganado un lugar especial entre los visitantes habituales. Los cruffins sorprenden por su textura hojaldrada y la variedad de rellenos. Cada pieza está elaborada con precisión, buscando siempre un equilibrio entre técnica y creatividad. También destaca el cinnamon roll, este se ha convertido en un ícono del local gracias a su masa suave, glaseado generoso y aroma.
La propuesta no se limita al sabor, sino que busca construir una experiencia completa y duradera para el cliente. Desde la posibilidad de llevar sus panes a casa sin perder frescura, hasta la atención al detalle en cada preparación, todo está pensado para generar una conexión auténtica. Como parte de su próxima etapa de crecimiento, están por abrir un taller en Surquillo, donde asumirán el control total del tostado de café.





