
Un licor originario de Argentina, con fuerte arraigo en Rosario, ha alcanzado notoriedad fuera de sus fronteras tras ser incluido entre los principales digestivos a nivel global. Se trata del Amargo Obrero, una bebida tradicional hecha a partir de hierbas que ha sido destacado como el tercer mejor licor herbal del mundo. Este reconocimiento lo sitúa por encima de varias marcas europeas consolidadas, sorprendiendo tanto a expertos como a aficionados.
El ranking “Los mejores licores de hierbas del mundo”, elaborado por la plataforma gastronómica TasteAtlas, se basa en miles de opiniones de usuarios y expertos de todo el mundo para destacar las bebidas que combinan tradición y calidad. En su más reciente edición, una bebida polaca encabezó la lista, seguida por productos de Italia y Francia, mientras que el Amargo Obrero logró posicionarse en un destacado tercer lugar dentro del podio global.
El Amargo Obrero fue creado en 1887 por la empresa Porta Hermanos como una alternativa local y accesible frente a los sofisticados vermuts europeos. Concebido especialmente para la clase trabajadora, esta bebida amarga no tardó en convertirse en un ícono popular, adoptado por sindicatos y colectivos obreros como parte de su identidad cultural. A lo largo del siglo XX, su sabor intenso y su carácter auténtico lo hicieron habitual en cantinas, bares de barrio y celebraciones provincianas.
El licor herbal se elabora a partir de una combinación de extractos naturales de hierbas amargas, cuya fórmula exacta permanece guardada bajo estricta confidencialidad. Aunque los detalles precisos de sus ingredientes no se han hecho públicos, se conoce que incluye extractos vegetales de diversas hierbas y raíces con beneficios digestivos, junto con agua, alcohol etílico puro y un colorante natural de caramelo que le otorga su característico color oscuro. A diferencia de otros aperitivos más dulces como el vermut, este licor no contiene azúcares añadidos.
Este galardón internacional no solo resalta la excelencia del Amargo Obrero, sino que también celebra la profunda herencia licorera de Sudamérica. Bebidas como esta son un reflejo vivo de la cultura y la identidad de sus territorios, mostrando que las tradiciones locales pueden conquistar reconocimiento en el ámbito mundial. El logro de este emblemático licor en prestigiosos rankings internacionales podría motivar a más productores regionales a valorar, proteger y difundir sus propias recetas ancestrales.
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