
Una carta simple pero bien ejecutada. Propone platos de inspiración japonesa muy compatible con el ambiente playero. Kaia se ha posicionado rápidamente como el favorito al sur de Lima.
Kaia, el restaurante que desde hace un año causa furor en el balneario de Punta Hermosa, abre su cuarto local en Lima, con platos nikkei y sabores cercanos de precisa ejecución, bajo el concepto japonés del wabi sabi: una filosofía centrada en el valor de la imperfección.
Una carta simple pero bien ejecutada. Propone platos de inspiración japonesa muy compatible con el ambiente playero. Kaia se posicionó rápidamente como el favorito del sur chico, con una carta nikkei de ingredientes frescos y un ambiente relajado. Por eso, pensaron pronto en su expansión: ya tienen sede en Playa Bonita, Asia y ahora en Avenida La Mar (Miraflores).
La decoración es una cuestión importante para Yasmín Kahatt y Úrsula Sayán. La última, una diseñadora de iluminación con velas y Yasmín, fotógrafa artística, diseñaron el espacio con gran cuidado. Un decorado de colores neutros, con paredes imperfectas, logran un ambiente de calidez y calma, que invita a enfocarnos en el disfrute de lo que viene a continuación.
Una propuesta nikkei
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La carta de cocteles, de inspiración oriental, propone interesantes creaciones. Desde un aperitivo floral y ligero como el Sakura, con vino Rosé, lavanda, aloe vera, cordial de limón y cerveza; hasta clásicos de mayor intensidad, como un buen negroni o un capitán.
Su carta ofrece tiraditos y cebiches, que se preparan con salmón o corvina. No hay pierde con el cebiche de coco, con una interesante leche de tigre y camotitos flambeados; con el tiradito Hana, con emulsión de conchas y láminas de corvina o con sus dumplings fritos, rellenos de pollo, langostinos y vegetales. Su carta tiene una corta pero imprescindible sección de tacos. Recomiendo pedir el mix de cuatro, para probar todas las variedades. Si bien se presentan como tacos, están envueltos en nori crocante, por lo que son —más bien— sushis en forma de taco. Todos valen la pena: el sunset, con tartar de salmón; el Kaia, con dados de atún, palta y kiuri; el de la isla, con langostinos al ajillo y cole slaw y, el favorito, el taco truffle, con palta y conchas trufadas.
Los baos también tienen una sección aparte: los hay de hamburguesa de langostino, chanchito nikkei y de pejerrey. No faltan los makis. Destaca el joy, con lechuga romana, pedacitos de mango, palta, langostino y queso crema; todo envuelto en papel de arroz. Ligero y delicioso.
Entre sus opciones de nigiris, resalta el loche, con shari, salmón, salsa batayaki (de mantequilla), zapallo loche y queso manchego y el trufado, con fresquísimas conchas de abanico.
Kaia se ha propuesto una carta amable pero bien ejecutada. Son platos elaborados pero fáciles de disfrutar, lo que hace que la elección sea difícil. Incluye preparaciones como el spaghetti alle vongole, que si bien no es un plato nikkei, le va muy bien con la propuesta y nos recuerda a los almuerzos tardíos de Punta Hermosa. No falta un udón con vegetales y pollito crocante, un atún salteado, un risotto en tinta de calamar y una sopa ramen con bondiola, tan contundente como buena, que bien vale la pena otra visita solo para disfrutarla. También hay pokes, ideales para los días más frescos o almuerzos más ligeros y express.
Para finalizar, la carta de postres tiene buenas propuestas. En su primera visita, una opción imperdible es la tarta de queso y pistacho. Cremosísima, al estilo vasco y con un intenso sabor a pistachos.
Kaia es una propuesta imperfectamente nikkei, que demuestra que la cosmovisión wabi sabi es aplicable a la cocina, con sus acertados platos fuera del concepto que enriquecen la carta.
Fuente: gestion.pe





