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Reflexiones ante el post Covid-19

 

Siempre es arriesgado aventurarse a predecir qué ocurrirá en un futuro cercano, pero aún más cuando la crisis actual  que estamos viviendo hace que las circunstancias cambien día tras día. Seguimos sufriendo y buscando soluciones a la pandemia del coronavirus, sorteando y gestionando los problemas que nos salen al paso. Con todo, ante la gran incertidumbre de hacia dónde nos dirigimos, cuándo y cómo terminará todo, no podemos renunciar a hacer una reflexión que nos permita estar preparados frente a los distintos escenarios con que nos podamos encontrar en las próximas semanas, meses y años.

Podemos afirmar que se observan ciertos cambios que puede dejarnos esta emergencia sanitaria, social, económica y financiera en el sector de la moderna distribución alimentaria.

En primer lugar, creo que nuestro sector en particular, el de las cadenas de supermercados, y la cadena alimentaria en general saldrán reforzados. Ahora, la confianza hacia el sector es más fuerte que nunca y hemos podido demostrar cuál es el valor que aportamos todos, desde el productor, pasando por la logística, y sobre todo la red y el personal de las tiendas.

Los supermercados, que eran un elemento más de la vida cotidiana, estos días están siendo grandes protagonistas y tanto las empresas como sobre todo las personas que las forman han demostrado su profesionalidad, capacidad de adaptación y compromiso con sus vecinos, algo que estoy seguro de que nunca agradeceremos lo suficiente.

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Asimismo se ha puesto en valor lo multidisciplinar de los equipos que conforman las grandes cadenas de distribución alimentaria. Ha sido espectacular la capacidad de todos estos profesionales para transformar radicalmente el modelo de negocio para dar respuesta y mantener el servicio a sus clientes. Sólo debemos pensar por un segundo el esfuerzo y habilidad necesarios para transformar la operatividad de la cadena, hacer de las tiendas lugares seguros, aumentar la capacidad de reposición de productos, o, por ejemplo, ampliar el servicio de comercio electrónico.

También, parte de los empleados de nuestros asociados ha tenido que desarrollar su actividad desde sus hogares, casi seguro en el momento más complicado de sus carreras, y lo ha hecho eficazmente, dando a este sector una nueva capacidad competitiva más. El teletrabajo se ha hecho una realidad que posiblemente nos dote de mayor competitividad en el futuro.

Respecto a la experiencia de compra, creo que se consolidará el comercio electrónico de nuestros asociados, recuperando consumidores e incorporando nuevos clientes que, cuando finalice esta crisis, seguramente combinarán este formato con la compra presencial en tienda. Por otro lado, el consumidor ha tomado conciencia de la relevancia de la seguridad e higiene de los productos y de las instalaciones, en ocasiones procesos nada sencillos y que suponen análisis, estudios y evaluaciones esenciales en nuestra actividad. En ese sentido, habrá que replantearse y poner en valor nuevamente el papel de los envases alimentarios y sus distintas funciones.

Además, muchas personas han vuelto a entrar en la cocina y esto siempre es muy buena noticia para un país con una dieta tan saludable como es la nuestra, porque permite recobrar el concepto del valor de la producción agroalimentaria y abrir nuevas posibilidades y hábitos al consumidor. Esta situación posiblemente traiga una nueva concienciación en la necesidad de planificar la cesta de la compra y de sus distintos productos y gestionar eficientemente en el hogar el desperdicio alimentario.

La crisis y los días de aislamiento han consagrado a las redes sociales como espacios donde informar y ser informado y como un instrumento fundamental en la conversación entre los supermercados y sus clientes para anunciar cualquier cambio o novedad respecto al servicio.

Y, antes de finalizar, en un sector tan transversal como el nuestro, se ha demostrado el papel clave que juegan los servicios sanitarios, la seguridad, la industria auxiliar, los servicios de instalaciones y mantenimiento, la logística, la informática, la energía, las comunicaciones, las empresas de servicios y un largo etcétera. Toda nuestra economía es interdependiente y para nosotros es importante no sólo lo directamente vinculado a nuestra actividad, sino que todos los sectores puedan funcionar y volver a recuperar el dinamismo.

La crisis sanitaria va a dejar grandes heridas en las familias, en la sociedad y en nuestra economía. Los impactos negativos en la actividad productiva de muchísimos sectores y en el mercado laboral afectará mucho, sin duda, a las economías familiares. Si queremos que la recuperación sea rápida y sólida tendrán que actuar con responsabilidad, disciplina, generosidad y seguridad jurídica, y contando siempre con el sector empresarial, que es el único que puede volver a generar riqueza y empleo. 

 

 

Fuente: Food Retail, 04 de junio de 2020

https://bit.ly/3eTe5Kr

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Retail & Distribuidores
Tags: 
Alimentos

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