
Reivindicación de los historiadores sostienen que la esposa del inca cumplía un papel importante. En la escenificación se intentó reivindicar ese papel.
Se identifica que la Coya era la esposa del Inca, la mujer más poderosa del Imperio. Era la hija de la luna, guiaba a las mujeres. Además su papel era protagónico.
En la escenificación de ayer se revivió ese rol que, en años anteriores, lo opacaba el Inca.
Fernando Santoyo, presidente del directorio de la Empresa Municipal de Festejos del Cusco (EMUFEC), indica que la Coya en el Inti Raymi se limitaba a ser un acompañamiento. Varios historiadores y cronistas aseguran que la Coya era más influyente. No obstante, en la escenificación de la fiesta de anteriores ediciones se omitía ese protagonismo.
“La Coya no ha tenido parlamento (discurso) en años anteriores. Solo entregaba la chicha al Inca. En cambio, este año, antes de entregar la bebida, dijo que esta era fruto del trabajo y la fecundidad de la madre tierra. La actriz quechua Mary Cruz Lima encarnó a la pareja del soberano.
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Seis horas de ritual
La actividad de origen incaico regresó después de dos años de suspensión por la pandemia. El acto más significativo ocurrió en la explanada de Sacsayhuamán. Ahí el Inca degustó la chicha. El sabor de la bebida es fundamental. En esta degustación se desprende si el año será bueno o malo.
El Inti Raymi, se destaca por ser el acercamiento del Inca con su padre, el Tayta Inti. La ceremonia duró siete horas. Está dividida en tres actos, el primero en el templo del sol, Koricancha, el segundo en la Plaza Mayor, lugar donde se realiza “el encuentro de dos mundos”, una conversación entre el Inca y el alcalde de la ciudad de Cusco.
En la fortaleza de Sacsayhuamán se realizan los ritos principales: el sacrificio de una llama, la bienvenida al Tayta Inti y la degustación de la chicha, elemento sagrado dentro de la cosmovisión andina.
Según destacaron las autoridades, la ceremonia de este año batió récords de audiencia. No solo en boletos vendidos, incluso en cantidad de asistentes locales quienes observaron desde zonas aledañas.
Resaltando como hecho anecdótico, durante el acto, una de las danzantes perdió la conciencia brevemente y tuvo que recibir primeros auxilios por personal del Sistema de Atención Médica de Urgencia (SAMU), efectivos de la Policía Nacional del Perú y los propios danzantes, aunque sin llegar a mayores.
El Inti Raymi retornará el año 2023, y la misión de las instituciones que lo realizan, será universalizar las costumbres culturales y que estas, complementan a las visitas a parques arqueológicos, como Machu Picchu o Sacsayhuamán, en una experiencia Integral, de cultura viva para todos los visitantes nacionales o extranjeros.





