
Un discreto bar donde reina la coctelería clásica y de autor, acompañada por la buena música en un ambiente íntimo y de camaradería. Su nombre ya nos da un aviso de lo que encontraremos: Bijou, significa joya en francés y, al mismo tiempo, es el nombre de un coctel clásico que estuvo a punto de desaparecer tras la época de la prohibición en EE. UU.
“Su creación se remonta a antes del 1900, pero su versión actual se atribuye a Harry Johnson [padre del bartending profesional]. Hoy está compuesto por gin, vermouth y chartreuse [cada uno representa a una piedra preciosa: el diamante, el rubí y la esmeralda, respectivamente]”, explica John Rojas, head bartender, detrás de la barra que luce una cuidada y variada colección de botellas (desde whiskys japoneses a destilados de un reciente viaje a México).
John, quien previamente trabajó en Barra 55, se unió a Juan Carlos Ramírez y Juanita La Riba (dupla apasionada por la coctelería y el buen comer) para dar vida a esta acogedora barra (para 25 personas) en la que buscan que te sientas como en casa. “Me gusta tener contacto directo con los clientes”, comenta el bartender.
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Gracias a ese trato cercano, los clientes se han convertido en amigos que los han dado a conocer por el boca a boca. ¿El resultado? Los fines de semana se forman colas para entrar. Esto terminará en junio, a siete meses de su apertura, ya que se expandirán con un laboratorio (que hará las veces de sala de espera) al costado de Bijou donde ofrecerán una carta reducida de 4 o 5 cócteles.
Al igual que un doctor, John Rojas y su equipo están listos para recomendarnos sus “Prescripciones”, solo que en vez de una receta médica será alguno de sus seis cocteles de autor. Entre ellos tenemos el fresco Aventurero (con ron, zanahoria, naranja y jarabe de calabaza), el herbal Ollantay (con matacuy, aperol y piña con manzanilla) y el Bijou andino (en lugar de chartreuse lleva matacuy, un destilado en base a 50 hierbas andinas hecho en Cusco).
“Tratamos de darle al cliente sabores que tienen mapeados o conocen del día a día como pepino o zanahoria. En mi caso, trato de jugar con algo que conocen y algo que no conocen para generar una interacción. Que me preguntan ‘¿qué es esto?’ e iniciar conversación”, apunta sobre sus creaciones.
Entre los cocteles clásicos, de la sección “Old School”, los más populares son el bijou (con un blend de tres vermouths de la casa) y el martini. La carta también incluye apartado de “Higballs” (cócteles más frescos); “Sours” (se les considera como tal cuando llevan jarabe y limón); “Negronis” en diferentes perfiles (del popular sbagliato al strawberry o al ristretto con notas a café) y “Gin Tonic”. Acompañe las bebidas con unas tapas y piqueos como la hamburguesa, la bruschetta con carne, la falsa pizza stracciatella o el pop corn chicken.
Otra opción es probar la experiencia Nueva Orleans con 4 cócteles (sazerac, vieux carré, ramos gin fizz y brandy crusta) que Rojas considera icónicos. “Todos deberían conocerlos. Fueron creados entre 1850 y 1937. Por ejemplo, el ramos gin fizz es de 1888 y para prepararlo toma entre 18 a 20 minutos porque hay que batir mucho para generar una capa de espuma hacia arriba. Hay que jugar con tiempos y temperatura”, explica. Las experiencias de Bijou irán cambiando. A estar atentos a lo que viene: en julio habrá cambio de carta y en octubre celebrarán su primer aniversario con bartenders invitados.





