
Entornos de incertidumbre, volátiles y complejos requieren un nuevo modelo de líder, con calidades de visionarios, empáticos, valientes y cuidados de sí mismo y de los demás.
La pandemia de coronavirus ha puesto al mundo de los negocios ante un escenario de incertidumbre con pocos antecedentes. Esto ha requerido diferentes respuestas, y la lentitud en implementarlas ha significado un riesgo más alto.
El COVID-19 está dejando como enseñanza la necesidad de que los líderes respondan de forma proactiva, y que no sólo se limiten a reaccionar ante las crisis.
Esto condiciona y reperfila las calidades que deberán tener los líderes empresarios del futuro. Según la consultora internacional Robert Walters (asociada por Changeosity para elaborar la Guía para liderar equipos), ante entornos volátiles, complejos, ambigüos e inciertos es imprescindible que quienes conduzcan equipos de gestión tengan estos cuatro atributos: visionarios, pragmáticos, valientes y cuidadosos.
#Visionario. La función de un líder es establecer la dirección de la empresa y capacitar alpersonal de confianza para crear e implementar soluciones que garanticen recorrer plenamente el camino hacia esa visión.
PUEDES VER:
Para conseguir esto, un líder debe ser colaborativo, y contar con un equipo que lo asesore sobre las prioridades y sepa manejar de modo tranquilo y sistemático condiciones cambiantes y de alto estrés. Los itegrantes del equipo al que se convoque deben provenir de disciplinas variadas (finanzas, RRHH, legal, marketing y comunicación), para que aporten diferentes perspectivas frente a cada problema.
#Pragmático. El líder debe tener una visión panorámica para evaluar el alcance de la situación de cambio, crisis o incertidumbre que afecta al negocio.
Esto implica detenerse, reflexionar, evaluar desde diferentes perspectivas, considerar medidas preventivas y decidir cuáles son las acciones estratégicas prioritarias y necesarias.
Uno de los objetivos del líder debe ser garantizar el acceso a los activos vitales necesarios para un negocio sostenible. Identificar los puntos débiles y las sensibilidades, y elaborar una hoja de ruta para abordar los mayores riesgos y amenazas. La fijación de estrategias y planes es clave. Todo líder necesita elaborar una hoja de ruta pragmática y flexible.
#Valiente. Un líder debe evaluar críticamente los flujos de efectivo, las ganancias, pérdidas y balances de la organización. También observar diferentes escenarios y probar sus respectivos resultados. El propósito del líder debe ser identificar desencadenantes que pueden afectar significativamente a la liquidez de la compañía.
Una vez evaluada la situación, ha de mantener conversaciones valientes con bancos, proveedores, acreedores para ayudar a aliviar los puntos de presión; optimizar las medidas de reducción de costos; realizar estrategias puente; buscar formas de mejorar las situaciones de efectivo mediante la desinversión en negocios no centrales; enfrentarse a las implicaciones de solvencia y a la capacidad de cumplir con las obligaciones de la deuda… En conclusión, debe responder con intención y coraje a las situaciones financieras, y no limitarse a “reaccionar”.
#Cuidadoso. La empatía, humanidad y humildad son esenciales en un líder. Aquel que acepta la incertidumbre con calma, compostura y confianza genera un liderazgo de credibilidad que facilitará la superación de cualquier obstáculo, desafío o adversidad. El cuidado de uno mismo es imprescindible para cumplir con este objetivo.
Promover activamente una “seguridad psicológica” dentro de la compañía: animar a los empleados y al resto de partes interesadas a preguntar y discutir abiertamente decisiones, ideas y temores.
Expresar interés por sus preocupaciones, y ofrecer soluciones que aborden y mitiguen su impacto debe ser una práctica natural y sistemática en un líder.
Fuente: Trade y Retail, 31/07/2020





