
A partir del 12 de agosto de 2026, la Unión Europea prohibirá los envases de plástico de un solo uso para condimentos, azúcar y leche en el sector hostelería. Esta normativa busca reducir drásticamente los residuos plásticos y acelerar la economía circular. En España, el impacto será inmediato, obligando a los establecimientos a migrar hacia dispensadores recargables o sistemas compostables certificados.
En Perú, esto se traducirá en la sustitución obligatoria de los tradicionales sobres de kétchup y mayonesa por dispensadores de acero inoxidable o vidrio en mesa. Para el rubro de delivery, las pollerías y cadenas de comida rápida deberán migrar hacia envases de bioplástico a base de fécula de maíz o cobrar un impuesto adicional por cada unidad plástica entregada, desincentivando su uso masivo por costo operativo.
Para la hostelería local, la medida clave será la "compra a granel certificada", donde los proveedores entregarán insumos en formatos de 5 a 10 litros para recarga, reduciendo el costo por gramo de producto. Empresas líderes en Perú ya han comenzado a retirar los edulcorantes en sobre para ofrecer dispensadores de goteo, una inversión que, aunque inicial, promete un ahorro del 15% en costos de insumos anuales.
Finalmente, la fiscalización de las municipalidades en distritos como Miraflores y San Isidro se endurecerá con multas que podrían superar la 1 UIT para quienes persistan en el uso de plásticos no biodegradables. La meta país al 2030 es la circularidad total; por ello, anticiparse hoy no es solo una cuestión ética, sino una estrategia financiera para evitar sanciones y atraer al nuevo turista ecológico.





