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Reivindicación del pan peruano: Un negocio panadero que busca la internacionalización

Foto: El Comercio

Andrés Ugaz y Gabriela Wuest fundaron juntos Kala Tanta, empresa dedicada a la producción de pan artesanal. Su amor por el pan los inspira a que su empresa tenga siempre un compromiso social como pilar fundamental de su negocio.

Gabriela Wuest y Andrés Ugaz se conocieron cuando tenían 13 años de edad. Su amistad se transformó en amor y se casaron en el 2008. Tienen cuatro hijos, tres jóvenes y una panadería llamada Kala Tanta, a la que quieren como un hijo y con la que buscan reivindicar el pan peruano. El diario El Comercio conversó con ellos sobre los retos que enfrenta actualmente la panadería en el Perú y cómo enfrentarlos.

Esta pareja de esposos hace poco estuvo en España junto a Kala Tanta. Fueron invitados a participar al Salón internacional del Pan en Madrid, en el marco del Evento Intesicop 2022; gracias a la Alianza con la empresa peruana Man Pan.

En este evento, Ugaz narra que presentaron en la panadería modelo de la empresa española Salva, “panes artesanales con insumos peruanos como la papa amarilla y el zapallo loche”. “En los espacios de reflexión se propuso iniciar en el Perú un área en donde temas como la panadería, la pequeña agricultura, la alimentación escolar y la puesta en valor del oficio del panadero sean transversales”, agrega Ugaz.

 


Foto: Kala Tanta (Facebook)

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El pan siempre ha estado muy presente en la vida de Gabriela Wuest y Andrés Ugaz. En el 2007, tras mucho investigar Ugaz lanzó su libro “Panes del Perú”, en donde narra cómo los peruanos desde el siglo XV y en adelante, fueron capaces de asimilar y utilizar el trigo que trajeron los europeos. Este fue solo el inicio del largo camino que llevan recorriendo.

Hace seis años, Ugaz y Wuest abrieron su primera panadería artesanal en el Callao. Le pusieron de nombre Kala Tanta, y ellos recuerdan que esta decisión, pensada y meditada, ha sido una de las mejores de su vida. “Vendimos nuestra propiedad e hicimos el negocio. Pusimos la planta en el Callao”, recuerda Ugaz.

 


Foto: El Comercio

“El Callao nos dio la oportunidad para tener nuestra planta de panadería, por ello, le agradecemos y le queremos devolver el favor, mediante la oportunidad de brindar trabajo a personas que vivan en el Callao”, agrega el maestro panadero. “Hemos realizado diferentes programas. Vimos que la panadería puede ayudar a reformar jóvenes. Por eso hicimos el Patronato por la Cocina del Callao”, indica.

Los clientes de Kala Tanta, antes de la pandemia, eran restaurantes de lujo. Pero con las restricciones, los restaurantes cerraron y decidieron abrir al público en general para poder sobrevivir. Tomaron a la decisión de cambiar un poco el rumbo. “Se abrió la panadería al barrio y el delivery. Con temor y con desconocimiento de las redes sociales, pero hubo buenas respuestas. Logramos quedarnos con todos nuestros trabajadores”, recuerda Wuest.

 


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“Queremos revalorar el oficio del panadero. Queremos se que valore el conocimiento y se traspase de en generación en generación. Tenemos tanta variedad de panes en el Perú que debemos potenciar eso. ¿Quién no extraña al pan de su ciudad natal? Queremos que se le dé un lugar especial a los panaderos y panaderas”, comenta Gabriela Wuest.

Finalmente, Ugaz indica que el panadero debe actualizarse “Comprar libros de panadería es caro, queremos generar que en el Perú la literatura sobre panadería sea a precios más accesibles. Para potenciar la panadería peruana, necesitamos técnica, tecnología e información. Ya comprobamos durante Mistura que las personas sí quieren comprar panes regionales y tradicionales. Ahora toca trabajar por ello”, concluye.

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Fuente: 
Elcomercio.pe
Categoria: 
Panaderías
Tags: 
Panificacion

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